viernes, 17 de febrero de 2012

(serie del balcón: s/t, 2007)



La experiencia límite es indescriptible.

Comienzo así.


el cuerpo resiste el alma no

él mueve ella escapa

todo lo hiere nadie la ve

se diluye en polvo se adivina en vaho


Piénsese el piso, ámese el cielo.

La línea rota se perpetúa

en un espejismo de la inteligencia

en su camino apremiado de fe.

Como la luna repta si está llena.


Pero paguemos un alto

para mirar las cimas

del volcán, el techo,

el algodón de nubes y de espuma.

Abramos la zancada y el compás

de las manos y a Midas

hagámoslo mirada.


Ustedes, porque nadie más puede, hundan

sus zapatos en un charco

de calle después de la lluvia;

miren que gotea el cielo,

que la lluvia llama la nube negra.

Como miro el tinto después de la droga dura.


No sientan el barrote seco,

el hielo del acero colado;

no escuchen sus rumores llegar

golpeados a la frente, los ojos

clorados, las manos cruzadas

fuera de la celda que mea ente,

los dedos entramos lozanos.


Porque el teatro nuestro de cada día

es la forma manierista, nuestro término

medio.

Y oren. Los que puedan.





(serie del balcón: s/t, 2006)



que masa la crema

de tu desierto frente a mí


que magia la riña

de los humores que te escurren


figura danzante gritona

de papel añándose

inaudibles

ágatas desde mi lengua

dactil

obrar hinojos

despielgar

el hueco en tierra

plantarte

desvanecido sobre los granos


¡es cuanto!

gradilla estrella dote

duermevuela

de claxon





(serie del balcón: s/t, 2006)

Callo.
De noche vocalizar.
Al mediodía, bebiendo vino.
Callar.
Así, hasta perder
la cordura de mis patas.
Por las tardes hablar.
Tantear un r
resbalosa; notar
que la cabeza pesa.
Resbalar.
Con lentes desefocar,
perseguir, asentarse.
Cayó.
Avatar de boicot.
Atracar las sensaciones,
retraerlas.
Callo.
¿Por qué el japonés
hoy
se vuelve español?
Calló.
Retorno a la nota
gastada.
Callo.