“Una noche más
con su tiempo frío
y estrepitoso
que apenas llama…”
Así huyó
la palabra ensombrecida,
con el arribo ajeno,
con mano de mujer.
Acomodó su pelo
a su futuro paisaje.
Los árboles quietos
en sus ojos
y
un chillido de amor
pasó.
Volaban los sueños
y mis manos ansiosas
de seguirlos
corrían sobre su esperanza.
Volvió el día
sin misericordia
de la fantasía.
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