Las uñas narran en tus poros
mi silencio
—ahuyenta tus palabras—
y viceversa
Tu cabello busca acomodarse en el piso
tus rodillas en las mías
nuestros olores
la luz llega al vidrio
un descuido es tu cara
cansada
tus ojos cerrados
tu respiración
mis ojos
tus tetas
mis manos
tus nalgas
al piso
Sin separar mi semen
de tu piel
mi lengua es tus labios
En vano el amor
insiste en entrar
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